La Magia del Delta:
Una brumosa madrugada, el sol acaricia los escalones del muelle, el vuelo de una garza interrumpe el aire húmedo, mientras el ronroneo de la lancha almacén anuncia el comienzo de un nuevo día. Intentar capturar la magia del Delta en pocas palabras, es como intentar atrapar una porción de río con las manos: se nos escurrirían las historias, los personajes, los aromas y colores, para volver a fundirse en una misma masa de agua que avanza lentamente, pero con la seguridad del poderoso.
La palabra Tigre proviene del yaguareté o tigre americano, antiguo predador de la región siempre en busca de ciervos de los pantanos. Con el avance de la población, fueron desapareciendo, no así la tenacidad de esos primeros pobladores, que aún en condiciones muy adversas continuaron con sus proyectos. Pero fue con la llegada de los primeros inmigrantes europeos alrededor de 1890, que la región de las islas comenzó a crecer, en especial por la introducción de D.F.Sarmiento del mimbre, que luego junto con la producción de frutas se convertiría en la primera fuente de trabajo de los isleños. El empeño de estos colonos convirtió su suelo anegadizo en cultivable, venciendo las implacables crecidas producidas por la sudestada.
Nuestro Delta es uno de los cinco más extensos del mundo y el único que está formado por dos grandes ríos como el Paraná y el Uruguay, que desembocan en un gran estuario de agua dulce como el Río de la Plata. Posee 750.000 hectáreas, surcado por 207 ríos, arroyos y canales. Se lo divide en 9 secciones que llegan hasta la ciudad de San Nicolás. La primera sección es la dedicada al turismo y la recreación y por consecuencia la que mayor desarrollo tuvo en los últimos años. En el resto de las secciones nos encontramos con grandes forestaciones de álamos, sauces y casuarinas cuya producción se destina mayoritariamente a la fabricación de papel.
El Delta es un lugar único en cada estación del año, cada cambio de luz lo trasforma e irradia una magia cautivante. En él conviven los isleños, que han vivido en esas tierras por generaciones, y los turistas que visitan sus lugares y navegan sus ríos. Su paisaje, sus luces y sombras, producen una suerte de embrujo en el nuevo visitante que lo invitan a regresar una y otra vez. Una invitación siempre abierta al ocio, al descanso y al disfrute de la naturaleza viva, a minutos de la gran ciudad.
Nuestro Delta nos habla con su propio acontecer. Pasa frente a nosotros y es el mudo movimiento del agua que nos llama. Y para poder entenderlo no tenemos más que despojarnos de nuestras cotidianas ataduras y apelar a los sentidos: la mirada de mil tonos de verdes, el aroma de sus aguas cargadas de sedimentos traídos vaya uno a saber de qué tierras lejanas, el sabor del aire poblado de perfumes
infinitos…abandonarnos a los sentidos: esa es la experiencia llamada Delta, esa es la experiencia Reserva Los Zorzales. Por eso los invitamos a compartir un lugar único inmerso en el corazón de la primera Sección donde podrá disfrutar de sus incontables encantos y fundirse con el follaje mismo de las islas.
El río mismo es un poema “un secreto de verdes islas que se alejan y pierden en las dudosas aguas de un río tan lento que podría ser llamado inmóvil” ( J.L.Borges).
Pero aunque parezca inmóvil, este río y la vida siguen avanzando y nos llaman a unirnos en su largo caminar. Los esperamos!